Los restos de comida deben ir a la trituradora o, en su defecto, al cubo de la basura, ¡nunca ai desagüe de la fregadera ni al WC!
La contaminación de los efluentes con este tipo de desperdicios obliga a un ingente consumo de oxígeno en las estaciones depuradoras.
Hoy día es raro que los lavaplatos comerciales contengan todavía fosfatos, aunque sí contienen tensioactivos que también son perjudiciales para el medio ambiente.
Por consiguiente, gastaremos estos productos con mucha economía, o mejor aún «estirarlos» rebajándolos con vinagre a partes ¡guales. Cuando compres un frasco de lavaplatos, echa la mitad del contenido del frasco nuevo en el viejo que quedó vacío, y luego añade vinagre en ambos hasta llenarlos por completo. En cuanto a las dosis, utiliza la misma cantidad de detergente rebajado como si no lo estuviera.