Los limpiahornos están entre los productos más peligrosos, sobre todo si son en aerosol, y habría que usarlos protegiéndose la nariz con una máscara. Su poder fuertemente corrosivo, que es lo que les permite «funcionar», puede dañar severamente la piel, los pulmones y los ojos.
Los restos de los gases que contienen pueden ser absorbidos por los alimentos mientras se están cocinando.

