Es aconsejable barrer con frecuencia; al principio la mayor parte de la suciedad yace en el suelo pero no queda adherida todavía.
Limpiar el suelo debe ser una operación diferente de abrillantar (excepto si se usan abrillantadores saponificados). Los productos combinados ciertamente limpian bien, pero los componentes acondicionadores no quedan en el suelo sino en muy pequeña proporción, puesto que la mayor parte se tira con el agua del fregado.
